sábado, 18 de julio de 2009

UNA CARICIA LLAMADA sahar


¿Qué decir sobre alguien que te encanta? ¿Qué escribir cuando sólo tienes recuerdos de entrega, ternura, morbo y sensualidad? Pues esa es mi misión, hablar de alguien que evoca tales sensaciones.

Su nombre es sahar, y se escribe en minúscula porque es el nombre de una sumisa, de una chica que ha rodeado su libertad con la solidez de un collar de metal y ha depositado la cadena en mis manos, cerrando con firmeza los dedos en torno a la misma.

Ella ha dado todo de si, al menos en el escaso tiempo en que llevábamos conociendo. Porque eso es cuanto hacemos aún… conocernos y disfrutando de la mutua compañía.

¿Qué pudo hacer para tal comentario? Quizás todo lo que era posible pedirle, de la mejor forma posible, tan sensual como fuese posible, tan obediente como era posible… Si era posible, lo tenía. ¿Acaso es poca cosa? No…es mucho. Casi todo, quizás.

Le pedí prudencia, y me entregó confianza; le exigí tiempo, y me ofreció obediencia; le comenté paciencia, y me entrega excitación. ¿Qué más se puede pedir?

Sí, su nombre es sahar, “noche mágica”, pero para mí, sahar es algo más… su nombre me insinúa un baile exótico, una sonrisa en su carita de niña avergonzada, un bichito pícaro, una melodiosa y dulce voz, unos pezones erectos traicionándola, un temblor en sus manos y sus piernas al soportar un maquiavélico juego ideado y planeado tan afilado como un dardo que atravesase su desnuda piel electrizándola como una descarga que atravesase su médula espinal y no la abandonase en todo el día.

sahar es todo ello y mucho más; es entrega, es deseo, es intención, es obediencia y es intención de superarse a diario. Es mi noche mágica en el desierto, bajo el tondo de una tienda, es un andar de pies descalzos en silencio tan solo roto por el tintineo de un cascabel y su tobillera de acero cerrada con llave, es su mirada llena de pasión y excitación, es la delicadeza con que se arrodilla ante mí y es su devoción hacia cuanto le pido, sea o no necesariamente.

Y es que sahar es mi sahar. Es barro aún blando que estoy manipulando y dirigiendo, sintiendo la blandura de su esencia impregnando mis dedos, es una figura aún naciente pero que sugiere algo hermoso, casi imposible y tremendamente ansiado. Es un “mi Señor”, que desea ser un “mi Amo”, y una “su sumisa”, que ruega por ser “su esclava”.

Yo pido y ella da. Yo quiero y ella consigue.

sahar es el inicio de algo irrepetible, un atisbo de lo que no se conoce todavía. ¿Qué será sahar? ¿Cómo será? Ella es sahar… ¿No se entiende? ¿No queda claro? ¿Es un concepto abstracto?

Es porque no conocéis a sahar.